Terrorismo y antiterrorismo en Internet

17/08/05

Nada volverá a ser igual después del 11 de setiembre.

Se podría encarar una nota desde muchos puntos de vista. No necesito hablar del horror del terrorismo, que los españoles conocen bien, ni tampoco de los excesos del antiterrorismo, que hemos sufrido los latinoamericanos. Por eso voy a limitarme al ámbito de Internet, donde si bien es difícil hacer predicciones en este momento de indefinición, hay algunas tendencias que se ven venir con claridad.

En primer lugar, creo que se impondrá un rotundo cambio en la forma de vida del común de la gente. Si los países civilizados quieren prevenir nuevos ataques terroristas, tendrán que apelar a muchísima tecnología y a bastante sentido común. Hoy en día es muy fácil para un grupo de veinte terroristas apelar a explosivos, armas químicas y bacteriológicas para causar enorme daño. O recurrir a muchas otras formas de sabotaje capaces de causar grave daño económico. Más aún si los ejecutores son kamikazes como los hombres-bomba palestinos o los aeropilotos de Bin Laden. Es un error tratar de atacar un país aislado, cuando el enemigo está disperso por todo el mundo.

Haciendo un poco de futurología, y sin decir si esto será bueno o malo, preveo el surgimiento de una Interpol del terrorismo, con amplios poderes de investigación, extradicción y juzgamiento de sospechosos. Esta entidad impondrá un mayor control de las vidas y actividades de los ciudadanos de cada país asociado a ella. Y no creo que muchos países puedan afrontar la no pertenencia…

Creo que esta Interpol pedirá y obtendrá acceso a todas las bases de datos existentes en la Web, para poder cumplir su cometido.

Es de esperar la prohibición del uso de dinero en efectivo para transacciones más significativas que comprar una pizza. Las formas de pago «trazables», tarjetas de crédito y cheques, tienen la ventaja de dejar un rastro comprobable de la actividad de cualquier individuo, analizable por una nueva generación de programas tipo Echelon o Carnivore. Esto tiene ventajas adicionales: mayor control de la recaudación de impuestos, y lucha contra el lavado de dinero. El nuevo «Gran Hermano» electrónico accederá a todos los tipos de registros existentes y controlará así todas las actividades de los ciudadanos, usando la Internet como vehículo.

Muchos sitios que realizan transacciones, como remates o pagos, llevan ya un registro con las transacciones de sus usuarios, y aún sobre la experiencia de otros miembros de la comunidad al respecto de cada sujeto. Es decir, si compramos algo en un remate virtual y el vendedor nos estafó, podemos escribir en su ficha online acerca de la mala experiencia. El interesado no puede borrar fácilmente ese registro, enganchado con su nombre, documento y tarjeta de crédito.

Alguna forma estándar de curriculum vitae en Internet adquirirá un carácter casi obligatorio para la mayoría de las actividades cotidianas. Algo así como las completas bases de datos de los sitios de empleo en la Web, pero aplicable a fines investigativos además de laborales.

Los registros de transacciones con tarjetas de créditos, las cuentas bancarias, las bases de datos de curricula vitae, las páginas web, los registros de nombres de dominio, las participaciones en USENET (grupos de noticias), los mails enviados y recibidos, y toda forma de participación en Internet serán sujeto de la investigación anti-terrorista.

De ese modo antes de expedirnos un boleto de avión, un producto químico potencialmente peligroso o un arma, los sistemas de cobro pedirán autorización no sólo a nuestro banco sino al Gran Hermano. Hasta aquí, es lógico y razonable. Pero es dfiícil saber quien pondrá límite a esta capacidad de investigación, y quien impedirá que debamos pedir permiso al Gran Hermano antes de realizar alguna compra o viaje trivial.

No tener ninguna entrada en estos registros será sinónimo de «tener algo que ocultar», y desencadenará la acción del escuadrón antiterrorista.

Quienes carezcan de medios económicos para pagar con tarjeta de crédito o cheque quedarán totalmente al margen de la sociedad de consumo: cual pastores o agricultores primitivos, deberán recurrir al canje para sobrevivir. Y no podrán viajar en avión, ingresar en lugares públicos sensibles al ataque terrorista ni realizar cualquier actividad potencialmente peligrosa.

Creo que veremos un aceleramiento de todas las formas de control de la vida cotidiana a través de la Internet, y el terrorismo será la razón – o la excusa – que esgrimirá la nueva policía mundial anti-terrorista.

Será esto bueno o malo? No puedo decirlo aún. En este mundo globalizado y sin fronteras, tiene más sentido leer los emails y bancarizar a toda la población mundial que pretender eliminar físicamente a terroristas dispersos por las montañas de Afganistán, las callejuelas de Beirut, Hamburgo, Florida, el país Vasco, Belfast, Ciudad del Este, etc., etc.

Hubo hace poco un sitio que pretendía construir una matriz de relaciones interpersonales de todos los internautas: una base de datos en la cual figura quien conoce a quien. Parece que con menos de 5 eslabones se podía relacionar a dos personas cualquiera en el mundo, si la base estaba lo suficientemente completa. Creo que algo así se implementará, para recoger información acerca de los individuos sospechosos de terrorismo, y a menudo deberemos dar información a la Interpol sobre fulanos o menganos.

Si Ud. tiene dinero para invertir, compre acciones de empresas militares, de seguridad, de vigilancia electrónica, de Oracle, de Cisco, etc.

Si Ud. es activo en Internet, tenga cuidado con lo que escribe o publica.

Si Ud. tiene a mano 1984, de Orwell, reléalo.

Sergio R. Samoilovich , 20 de setiembre de 2001.
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